Miércoles, 9 de octubre de 2002 ARCHIVO   CARTAS AL DIRECTOR   VÍNCULOS

Dos voluntarios de Payasos sin Fronteras, linchados en Afganistán

Se introdujeron por error en el funeral por de la madre de uno de los 'señores de la guerra'

Nunca la expresión «hacer el payaso» había tenido consecuencias tan funestas y dramáticas como el pasado 16 de septiembre, cuando Jordi Gramenet, de nombre artístico Jordito, y Ricard Funés, Pepín, dos voluntarios de la rama catalana de la ONG Payasos Sin Fronteras, irrumpieron por error en el funeral de la madre de uno de los comandantes de Hamid Karzai.

FEDERICO G. LORCA | Kabul


Jordito y Pepín, durante uno de sus espectáculos cómicos.
Cayetano Torrado, sargento legionario de la aportación española a la fuerza internacional de pacificación y testigo directo de los hechos, relató a este diario las atroces circunstancias que rodearon a la muerte de los dos artistas, pareja de hecho y residentes en Badalona. Según el suboficial almeriense, «el día que llegaron ya les advertimos de que anduvieran con cuidado».

Fuentes próximas al alto mando español en Kandahar, indican que la pareja artística confundió las intrucciones que unos ciudadanos afganos les dieron para llegar al Hospital infantil de Kandahar, adonde acudían a realizar una actuación sorpresa ante niños víctimas de amputaciones severas. Los voluntarios irrumpieron por error en el velatorio de la madre de Hazim Albulá, uno de los señores de la guerra de esta zona, que había sido asesinada el día anterior en un bombardeo de las tropas aliadas.

«Cuando los afganos vieron entrar al primero de ellos en el velatorio, montado en un triciclo minúsculo y haciendo sonar un claxon», relató el sargento Torrado, «se levantaron como resortes, y armados de palos y cuchillos se dirigieron hacia él bramando como mamelucos». En ese momento, y siempre según el testimonio de Torrado, entró el segundo payaso y estampó una tarta en la cara del comandante Albulá. «Realmente, no tuvieron tiempo de darse cuenta de nada. Todo fue muy rápido», afirmó el militar español.

Broma funesta
El aparente despiste de la pareja cómica pudo haberse debido a una broma gastada por el grupo de afganos que les indicó el camino al hospital. «No creo que se metieran en el funeral por error», comentó a EL DIPLOMÁTICO John Smith, representante de la CIA destacado a la zona, «esta gente tiene un sentido del humor muy bestia y muy poco respeto a la vida, y no me extrañaría que les hubieran tomado el pelo, como cuando mandaron a unas monjas de la Cruz Roja francesa a uno de nuestros campos de tiro».

Según este mismo testigo, una vez cometido el doble linchamiento, las cabezas de ambos payasos, previamente separadas de sus cuerpos, fueron utilizadas como balones en un improvisado partido de fútbol sala en la propia estancia donde se velaba a la muerta. «Algo atroz», asegura Smith, mientras deshace sobre la palma de su mano una gruesa bola de hachís afgano, «además de claramente antirreglamentario; jugar con dos balones a la vez, quiero decir».

José María Aznar envió ayer sus condolencias a las familias de los fallecidos y negó que este incidente pudiera afectar a las relaciones de España con su aliado estadounidense. «No hay nada político en todo este asunto», aseguró el presidente, «Ha sido sólo una payasada».

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